¿Cómo cortar las uñas a un perro en casa?

¡Hola chicos! 🙂

Hoy os traemos un blog para ayudaros en esa difícil tarea de cortar las uñas a tu perrito.. Siempre recomendamos acudir a tu veterinario o peluquero canino, para evitar cualquier problema.. Pero hay situaciones en las que necesitamos saber cómo hacerlo por cualquier emergencia.

Cortar las uñas de mi perro paso a paso

Antes de pasar a la acción resulta fundamental aclarar cómo es la uña del perro, y es que en su interior se encuentra tejido vivo que no debemos llegar a cortar si no queremos lastimar a nuestro peludo compañero. De esta forma, el primer consejo que te damos es que examines las uñas de tu can e identifiques dicho tejido, que se mostrará como una línea rosada en el interior. Una vez encontrado, pasamos a llevar a cabo los siguientes pasos:

  1. Lo primero es crear un ambiente relajado y, sobre todo, calmado para el animal. En este sentido, te recomendamos que acostumbres a tu perro a esta práctica desde pequeño para que le parezca normal y parte de su rutina. Para ello, además de cortarle las uñas de forma regular, toca sus patitas y uñas con suavidad a diario. Aunque nos pueda parecer un acto insignificante, este hecho nos ayudará a que nuestro perro no se asuste ni alarme cuando necesitemos arreglar sus uñas o recortar los pelos que se encuentran entre las almohadillas.
  2. Una vez establecido el ambiente relajado, coloca a tu perro de pie para observar el trozo de uña sobrante y saber dónde cortar exactamente. Recuerda que la medida ideal es aquella que queda a ras de suelo pero sin llegar a tocarlo.
  3. Luego, coge una de sus patas y, si es la primera vez que vas a cortar las uñas a tu perro, pasa las tijeras por las mismas, solo rozándolas, y premiarlo con una golosina para que asocie la herramienta con un estímulo positivo. Repite este paso hasta que observes que tu can se encuentra totalmente calmado.
  4. Para cortar la uña simplemente debes colocar las tijeras a la altura adecuada y ejercer la presión necesaria para realizar un corte rápido y limpio. La posición adecuada es aquella que muestra un corte recto, o ligeramente descendente. De esta forma, evita cortar las uñas de tu perro en forma diagonal ascendente. Fíjate en la imagen.
  5. Cuando hayas cortado las uñas de la primera pata, felicítalo y ofrécele una golosina antes de pasar a la siguiente.

 

 

Cómo cortar las uñas negras de un perro

Cuando las uñas del can son transparentes, o semitransparentes, resulta fácil identificar la parte sobrante y cortar sin llegar a tocar el tejido vivo. Sin embargo, cuando las uñas son completamente negras, resulta imposible identificar dicho tejido a simple vista. Así pues, para evitar cortarlo y lastimar al animal, tenemos dos opciones:

  1. Cortar la uña poco a poco. Empieza cortando solo la punta de la uña de tu perro y observa su interior, si se muestra completamente blanco, puedes cortar unos milímetros más, mientras que si se muestra con un punto negro, deberás parar porque el tejido se encuentra justo después.
  2. Cortar la uña a ras de suelo. Con el perro de pie, colócate de tal forma que puedas cortar su uña sin necesidad de levantar su pata. De esta forma, podrás observar la parte sobrante que debes cortar y proceder a realizar el corte.

¿Qué necesito para cortar las uñas de mi perro?

Para poder cortar las uñas a un perro en casa sin hacerle daño resulta indispensable hacerse con los utensilios adecuados. De esta forma, te recomendamos que no escatimes en gastos y huyas de aquellos productos de baja calidad, recuerda que la salud de tu peludo compañero está en juego.

En el mercado actual podemos encontrar toda una variedad de tijeras para cortar las uñas de un perro, con distintas formas y tamaños. Sin embargo, las más empleadas son las siguientes:

Tijera común

Este tipo de tijeras para cortar las uñas de los perros cuenta con una forma similar a las tijeras para humanos, pero adaptando las hojas a las uñas de estos animales. Así mismo, algunos modelos incorporan un pequeño muelle para facilitar el movimiento. Para utilizarlas simplemente deberemos sujetar la uña por la zona adecuada y ejercer la fuerza precisa para cortarla de forma rápida y limpia.

A la hora de seleccionar este tipo de tijera deberás fijarte en el tamaño de la misma y escoger el que mejor se adecúe al tamaño de tu perro. Aunque podemos conseguirlas para todas las razas, la tijera común suele estar más recomendada para aquellos canes toy o pequeños, puesto que no es necesario ejercer un elevado grado de fuerza a la hora de cortar las uñas al perro.

Puedes adquirirlas aquí:

Tijera estilo guillotina

Este tipo de tijeras para canes llevan un muelle incorporado para facilitar la tarea de cortar las uñas al perro. Para usarlas, tendremos que introducir la uña en el orificio y situar la tijera a la altura adecuada para cortar. La ventaja que esta tijera presenta frente a la anterior es que nos permite ejercer un mayor grado de fuerza al cortar sin ningún tipo de dificultad. De esta manera, está más recomendada para cortar las uñas de perros grandes, o con uñas más gruesas.

Puedes adquirirlas aquí:

¡He cortado más de la cuenta! ¿Qué hago?

En ocasiones puede suceder que nuestro perro se ha movido justo en el momento de realizar el corte, o debido a que su uña es negra, hemos cortado más de la cuenta y ha empezado a sangrar. Si ocurre, lo primero que debemos hacer es mantener la calma. Luego, lo más rápido y eficaz es coger una gasa limpia, humedecerla con agua oxigenada y limpiar la uña, tanto para desinfectar la herida como para detener el sangrado. Si disponemos de digluconato de clorhexidina en casa, mejor optamos por emplearlo porque consigue desinfectar sin llegar a irritar la piel del animal.

Lo ideal es tener a mano los productos desinfectantes antes de empezar a cortar las uñas al perro para poder actuar lo antes posible en caso de accidente. Y si somos todavía más precavidos, lo más recomendable es acudir antes al veterinario para hacernos con un polvo antiséptico especial para perros, puesto que es mucho más eficaz que el agua oxigenada a la hora de parar la hemorragia. Para ello, recomendamos tener listo un botiquín de primeros auxilios para perros.

Y si te resulta imposible cortar las uñas a tu perro, acude al veterinario o al peluquero canino para que sea un especialista quien lleve a cabo esta tarea. En especial aquellos perros adoptados siendo adultos presentan problemas a la hora de realizar actividades como el corte de uñas, bien porque ya tienen una serie de hábitos adquiridos y, entre ellos, no se encuentra este, o porque las experiencias vividas han sido tan traumáticas que no pueden evitar el miedo ni sentirse inseguros.

Hasta aquí el blog de hoy chicos, esperamos que os haya servido de ayuda 🙂

Vía www.expertoanimal.com

Una carta que deberían leer todos aquellos que han abandonado o maltratado un animal

Hola chicos… ¡FELIZ AÑO 2019! Esperamos que hayáis tenido una buena entrada de año y ojalá que la compartáis con vuestro mejor amigo de cuatro patas, hoy os traemos una reflexión.. Una carta que habla sobre el abandono y maltrato animal, algo que debemos tener muy presente ya que es un problema que sucede cada día, y que ojalá llegue el día que no tengamos que hablar de ello porque por fin hayamos podido acabar con ello…

 

Una carta que deberían leer todos aquellos que han abandonado o maltratado un animal

De cómo tu perro cambió mi (nuestra) vida es un post publicado por Javier Ruiz en su blog Doblando Tentáculos. Es un texto maravillosamente escrito, que rebosa amor justo tras pagar el obligado peaje, y que deberían leer todos aquellos que han abandonado o maltratado a un animal. Javier me ha permitido traerlo aquí íntegro.

Cuanta más difusión reciba este escrito, mejor. Hay que multiplicar las posibilidades de que lo lean personas que hayan abandonado o maltratado un animal, pero sobre todo es importante que llegue a aquellas que podrían llegar a hacerlo y tal vez estén a tiempo de recapacitar.

Nunca, bajo ninguna circunstancia, el maltrato o el abandono pueden ser una opción para nadie.

¡Hola! Esto es una carta extraña, pues no sé a quién le escribo. Solo espero que algún día, por suerte o por tenacidad, llegue a la persona que abandonó a Caos: nuestro perro, que antes no fue nuestro, sino de alguien que no lo merecía.

Llegó a finales de junio del 2012, y se fue la víspera del día de Reyes del 2015, de madrugada. Sí, has leído bien: la noche de Reyes del año 2015. Vivió dos años y siete meses más de lo que supongo creías, y yo hubiese empezado a escribir esta carta en el mismo momento en que nos despedimos de él si hubiera podido reunir el valor para sentarme en la mesa de trabajo junto a la que él descansaba varias horas al día.

Si todavía no sabes si fue tu perro, te diré que lo recogimos en la carretera antigua que conecta Corbera de Llobregat con San Andrés de la Barca (la Ctra. de Sant Andreu), a la altura de aquella finca que está tocando con una de las curvas cercanas al Eroski, donde solía haber una luz exterior siempre encendida por la noche. Y si por fin estás leyendo esto, aprovecho para asegurarte que no te guardo rencor —ni tan siquiera él lo hacía, creo—, solo quiero (queremos) hablar contigo un minuto. Quiero que me escuches, a mí, que tengo la capacidad de llamar tu atención, a diferencia de aquel que fue tu perro una vez, pero no más.

Lo sé. Sé desde el principio que vas a sacar el tema. Era un perro viejo. Lo vimos tras el frenazo en el camino que te comentaba en el párrafo anterior. No obstante, ni yo ni mi pareja pudimos subir al coche sin él; aquel jueves solo queríamos sacarlo de la carretera y darle un sitio donde pasar la noche, aunque a mí me rehuía. Rehuía a todos los hombres, y lo siguió haciendo durante semanas.

También te diré que al día siguiente no fui a trabajar, sino a dos o tres veterinarios, y no te voy a engañar. El primero nos dijo que lo mejor era sacrificarlo. El segundo, no. Pero ten por seguro que hubiésemos seguido buscando hasta encontrar a aquel que quería luchar por darle una vida mejor.

Ese mismo día se le diagnosticó la hernia de disco que tenía en la espalda y una artrosis de tipo dos muy avanzada. Como sabes, eso hacía que caminase como las muñecas de Famosa, o como un muñeco de Playmobil, pues presionaba la médula constantemente; si te preocupaste alguna vez, mínimamente, seguro que lo recuerdas. Debes saber que le ayudamos a fortalecer las articulaciones con ejercicios, paseos, medicación (Previcox y Gabapentina) y visitas a la playa, buscando esa calidad de vida que creemos nunca había tenido. La herida de la trufa, aquella que nunca se cerraba, nos dijeron que no era leishmaniosis; y la oreja caída intuimos que fue de una infección que se extendió hasta romper el cartílago.

Era un perro viejo, pero también era un perro bueno, ¿lo sabes? Le gustaban mucho los niños pequeños, pero no comprendemos por qué; y los quesitos. Y sobre todo era fuerte. Tras toda una vida de descuidos, se recuperó. Le cuidamos, y casi corría… Casi. Como te imaginarás, nunca volvió a correr, si es que dejaste que lo hiciera vez alguna. Pero paseaba con nosotros, y no hacía falta que se apresurase, ni suelto ni atado, pues no nos alejábamos nunca demasiado de él.

Al cabo de unos meses nos daba besos, y nos perseguía por la casa, y formaba parte de nuestra familia; y sé que le cuidamos el cuerpo, como se pudo, pero sobre todo le sanamos el alma. De eso sí estoy seguro.

Era alegre, fuerte, cabezón, sociable, cariñoso y muy bueno. Era todo eso, y más. Demostró valentía, fuerza, energía, ganas de vivir y mucho amor por todos nosotros, cuando por fin se le permitió. Al principio, tenía pesadillas cada noche, cada vez que cerraba los ojos, y se escapaba cuando por un casual veía que me quitaba el cinturón, o me acercaba a él con una escoba entre las manos, o escuchaba un ruido fuerte. Pero demostró que quería vivir; que quería vivir mucho más. Y viajó con nosotros por toda Cataluña y Mallorca; a su ritmo, claro.

Ahora te pregunto a ti, a quien dejaste abandonado a Caos: ¿por qué lo hiciste?, ¿qué vida tenía mi perro? Y gracias. Gracias por dejar que nos permitiese cuidarlo y nos devolviese mucho más de aquello que alguna vez llegamos a darle. Quiero que sepas que era tan fuerte, que cuando tuvo que marcharse, hubiera querido seguir peleando por estar con nosotros; al final, se dejó ir. Y nosotros dos lloramos junto a él, durante horas. Si alguna vez lees esto, dime: ¿quién crees que llorará por ti? ¿Quién llorará por aquel que dejó solo, herido y en la oscuridad a un alma mucho más noble que la suya propia?

Si quieres puedes llamarme, escribirme, hablarme sobre la otra vida de mi perro, y recordar que todo aquello que tú no hiciste por él, lo hicimos nosotros. Y volveríamos a hacerlo, toda la vida, todas las vidas; porque no era a él a quien salvábamos, nos salvábamos a nosotros. Y si tú, o alguien de los tuyos lee esto, me gustaría que al menos lo supiese, que pensase en ello por un instante.

¿Podrías decirnos cómo se llamaba antes?, ¿por qué no hubo sitio para él?, ¿por qué le abandonasteis? No te hablo desde el rencor; simplemente no lo entiendo. Y él tampoco lo hacía. Ahora está muerto, y puedes creer que poco importa (tienes razón); porque no importa cómo murió (lo hizo muy bien), solo cómo vivió; eso sí, su otra vida; su segunda vida.

Y a vosotros, a todos aquellos que estéis leyendo esto —seáis pocos o seáis muchos, pero no seáis él o ella—, dejadme ser un poco egoísta. Ya sé que no tengo derecho, pues todos los días mueren cientos de miles de animales y personas a lo largo y ancho del mundo; pero dejadme pedir dos cosas, por mí y por Caos, ya que estos Reyes no han sido especialmente buenos con nosotros. Uno, compartid esto, por favor. Haced que se mueva como testigo vivo de mi (nuestro) perro y que tenga la oportunidad de llegar al verdadero lector de este mensaje; dos, hagamos que Caos, ese perro que tenía la columna y el morro destrozados a golpes, o a malos tratos, y que fue abandonado con aquel mosquetón enorme y oxidado que, con una cadena en su extremo, le había privado de caminar, de correr e incluso de ser, siga vivo; luchemos de verdad contra el maltrato animal y contra el abandono; luchemos por una ley que proteja a los animales y que favorezca las adopciones; y sobre todo luchemos por castigos reales contra los maltratadores, por un modo de consumo sostenible, por ser más naturales, por ser más personas, por aprender de ellos y para ellos; por ser mejores.

Caos, te queremos. Y ni Argos, ni Dana, ni los gatos duermen en el colchón todavía. Solo lo miran vacío, mientras tú ya descansas para siempre en nuestros corazones.

¿Necesitas un comedero / bebedero más grande?

¡Se acabó el problema del comedero enano!

En el post de hoy os ponemos algunos de nuestros comederos de tamaño grande, para que a tu mejor amigo no le falte nunca de nada.

Comedero Prince talla L

Es un comedero para perro en color gris y blanco fabricado en cerámica de alta calidad con elegantes motivos reales.
Pertenece a la colección By a Princess for Animal Princess & Princesses de la diseñadora alemana  Maja Synke Von Hohenzoller reconocida internacionalmente por su lucha por los animales.
 
 
CAPACIDAD DIÁMETRO
S 0,18L 12cm
M 0,45L 16cm
L 1L 20cm
 
Comedero para perrosUnited Pet color rosa talla L

Es un comedero para perro en color fucsia perfecto para agua o alimento.
Este comedero para perros es muy resistente gracias a su fabricación en polipropileno de alta calidad.
 

Apto para lavar en lavavajillas y meter en el microondas para calentar o descongelar.

DIÁMETRO LITROS
M 24,5cm 2,8 l
L 30cm 3,5 l

 

Comedero para perros United Pet color blanco talla L

 
Es un comedero para perro en color blanco perfecto para agua o alimento.
Este comedero para perros es muy resistente gracias a su fabricación en polipropileno de alta calidad.

Apto para lavar en lavavajillas y meter en el microondas para calentar o descongelar.

DIÁMETRO LITROS
M 24,5cm 2,8 l
L 30cm 3,5 l

 

 

Comedero para perros United Pet color beige talla L

 
Es un comedero para perro en color beige perfecto para agua o alimento.
Este comedero para perros es muy resistente gracias a su fabricación en polipropileno de alta calidad

Apto para lavar en lavavajillas y meter en el microondas para calentar o descongelar.

DIÁMETRO LITROS
M 24,5cm 2,8 l
L 30cm 3,5 l
 
 
Comedero para perros Hunter talla L
 
Es un comedero para perro que tiene un divertido estampado de topos. Esta fabricado en melamina muy resistente al rayado y de gran durabilidad.
 
El plato interior de este comedero para perros está fabricado en acero inoxidable puede lavarse en el lavavajillas y desinfectarse fácilmente
.
Tiene soportes de goma para evitar que se deslice.
CAPACIDAD DIÁMETRO
S 160ml 11cm
M 350ml 14cm
L 700ml 17,5cm

 

Comedero para perros south beach talla L
 
Es un comedero para perro fabricado en melamina, muy resistente al rayado y de gran durabilidad.
 
El plato interior de este comedero para perros está fabricado en acero inoxidable. Podrás separarlo consiguiendo una doble función. Puede lavarse en el lavavajillas y desinfectarse fácilmente.
 
Tiene soportes de goma para evitar que se deslice.
 
Hay varios tamaños, elige el que sea más adecuado para tu perro.
 
 
CAPACIDAD DIÁMETRO
S 160ml 11cm
M 350ml 14cm
L 700ml 17,5cm

 

Comedero bubble rosa talla L
 
Es un comedero para perro fabricado en melamina, muy resistente al rayado y de gran durabilidad.
 
El plato interior de este comedero para perros está fabricado en acero inoxidable. Podrás separarlo consiguiendo una doble función. Puede lavarse en el lavavajillas y desinfectarse fácilmente.
 
Tiene soportes de goma para evitar que se deslice.
 
Hay varios tamaños, elige el que sea más adecuado para tu perro.
 
CAPACIDAD DIÁMETRO
S 160ml 11cm
M 350ml 14cm
L 700ml 17,5cm